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viernes, 2 de febrero de 2018

Febrero2018/Miscelánea. JOSÉ GONZALVO VIVES Y SU MONUMENTO A LA VAQUILLA EN TERUEL

Monumento a la Vaquilla en Teruel
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Biografía de José Gonzalvo Vives
Fuente: José Luis Martínez Ángel
José Gonzalvo Vives nació en Rubielos de Mora (Teruel) el 27 de julio de 1929 y falleció el 22 de noviembre de 2010 en Valencia, a los 81 años.
Siguiendo una vocación que se manifestó con gran fuerza desde su infancia, toda su vida estuvo dedicada al arte, especialmente en dos de sus grandes manifestaciones: la pintura y la escultura
Su formación académica comenzó en Madrid, donde se había desplazado su familia, y donde cursó Preparatorio y Primero de Bellas Artes en la Academia de San Fernando. Después se matriculó en la Academia San Carlos, de Valencia, donde consiguió un excelente expediente académico y el premio “Fin de Carrera del Estado”.
A partir de ese momento comenzó una extraordinaria carrera artística, que desarrolló muy especialmente en sus “dos tierras”, Teruel y Valencia.
Muy pronto consiguió varias becas de la Diputación de Valencia, gano premios, le otorgaron condecoraciones, y acabaron nombrándole miembro de las Academias de San Luis, de Zaragoza y de San Carlos de Valencia, consecuencia lógica de los méritos conseguidos a lo largo de una carrera sólida y fecunda.
En sus orígenes se dedicó a la pintura, arte que no abandonó nunca y que recupero con más fuerza en su madurez, pero muy pronto descubrió otras manifestaciones artísticas, como la escultura en hierro. Un párrafo de la Gran Enciclopedia Aragonesa dice:
“Pintor y grabador más conocido por sus esculturas, sobre todo a través de las instaladas en espacios públicos. Su obra, con inclinación por lo monumental, está realizada en diversos materiales pero, sobre todo, en hierro que forja y suelda. Suprime elementos formales para obtener una síntesis mediante planos de gran limpieza y fuerza expresiva con la geometría como rasgo diferenciador”
En cuanto a los temas, lo cierto es que se interesó por muchos de ellos, como la iconografía religiosa, grandes murales, figuras humanas y autorretratos, aunque la mayoría de su obra está relacionada con temas taurinos, una de sus grandes pasiones, realizando todo tipo de figuras y composiciones: Manadas de toros, toros solitarios en diversas actitudes, toreros solos o en grupo, en figuras completas, bustos, retratos, etc.
En Valencia dejó obras importantes como “Patio de Caballos” de la Plaza de Toros, “Plaza de la Virgen” y “Rincón de un Pueblo Aragonés”, y fue el diseñador de “el Triunfo”, escultura de poco tamaño, de serie reducida, que se entregó a los triunfadores de la Feria Taurina de Fallas de Valencia del año 2003.
Podemos encontrar algunas muestras de su iconografía religiosa en obras como la Cruz de Término ubicada en el acceso a Valencia por la autopista de Barcelona, La Santa Cena de Benasal, o el Cristo de Taunustein, en Alemania.
José Gonzalvo fue un enamorado de nuestra provincia. Como dice Ricardo Triviño en su libro:
“..ha plagado la geografía de esta tierra de extraordinarios monumentos que van desde los realizados en Alcoi, el “Mural de la Reconquista” o “San Jorge y la fiesta”, el “monumento a la manta”, de Bocairent, o la “Carta Puebla” y la “Santa Cena” de Bensal, entre otras..”
En otra cita de la Gran Enciclopedia Aragonesa se dice:
“En su pueblo natal, en donde vive, adquiere un edificio de 1610 que restaura y en el cual tiene un museo con sus esculturas y maquetas.. Trata con preferencia la figura humana y tipos de carácter popular. Entre sus numerosas obras públicas basta citar, como ejemplos, el mural de doscientos metros para el hotel Reconquista de Alcoy o la Sagrada Cena para el retablo de la iglesia parroquial de Benasal, Castellón.  En Aragón hay que destacar el monumento al tambor de Alcañiz, el Bombo en Albalate del Arzobispo, el Minero en Utrillas, el minero y agricultor en Andorra, San Roque en Calamocha, la Vaquilla en Teruel, varios grupos escultóricos en Rubielos de Mora y el monumento al río Tajo en su nacimiento en los Montes Universales”

En definitiva, José Gonzalvo Vives fue un extraordinario artista, vocacional, muy afortunado porque consiguió un gran reconocimiento en vida, y ser profeta en sus dos tierras, que dejó sembradas de obras y de amigos.
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