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miércoles, 15 de marzo de 2017

Marzo2017/Miscelánea. GRANJAS DE CERDOS, PURINES, OLORES... Y CUMPLIMIENTO DE LA LEGISLACIÓN.

El Rey de la Corte
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REBELIÓN EN LA GRANJA
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Para los que hemos conocido al cerdo como animal doméstico, casi, como uno más de la familia y Rey de la Casa  instalado cómodamente en su Corte, nos resulta sorprendente la gran cantidad de legislación que se ha creado para la reproducción cría y engorde de este animal que produce una carne cuyo consumo está muy generalizado y es básica para la alimentación humana. La carne de este animal, en sus dos formatos, fresca o curada en forma de pernil en salazón, adobo o cualquier otra manipulación, es un producto que trae mucha riqueza a la provincia de Teruel. Por todos los puntos de la provincia han proliferado las granjas porcinas de forma exponencial. Sin embargo, no hemos sido en Teruel pioneros en este moderno tipo de cría y producción de carne a gran escala. En Europa son grandes e importantes las explotaciones porcinas que encontramos en muchos países. Por todo ello la UE con su parlamento al frente se han encargado de regular mediante leyes este sector. También, el Parlamento Español y el Gobierno mediante decretos trata de poner orden en una actividad que al desarrollase con tanto vigor, crea serios problemas sanitarios y medioambientales. Termina por establecer normas sobre el sector la Comunidad Autónoma y los Ayuntamientos.
El problema y las preocupaciones surgen cuando en esta actividad, tan importante, entran en juego poderes económicos fuertes, capaces de vulnerar las normas establecidas en beneficio propio. La preocupación es mayor cuando percibes que las normativa ya es bastante laxa y la permisividad en cuanto a capacidad de las granjas, distancias y tratamiento de purines deja bastante que desear.
Por todo ello, analizar la legislación en todos los ámbitos en que se ha producido, estudiar los diferentes conflictos de competencia, las resoluciones dictadas, hasta por del Tribunal Constitucional, no es tarea fácil para el ciudadano de a pie. Por ello, en este maremágnum legislativo relacionado con el “pastoreo” del porcino, quién gana siempre es “la banca”, entendida ésta, en el sentido de los casinos de juego.
No nos conformaremos, pues, con el mero hecho de que la granja tenga todos los permisos legales. Más importante que todo eso es el seguimiento día a día de la explotación y el cumplimiento de las medidas higiénicas y sanitarias. La adecuada alimentación y hostelaje de los animales, las vacunaciones y las barreras contra el contagio de enfermedades epidemiológicas, el vallado, las distancias entre explotaciones y entre éstas y las poblaciones, las vías de comunicación u otros establecimientos sensibles. Capitulo muy importante es el tratamiento de purines, que origina mediante un uso inadecuado la colmatación del suelo, la filtración y la contaminación de los acuíferos. Hay que tener en cuenta, también, el duro golpe que suponen las granjas para la actividad recreativa y turística de una zona, así como el impacto visual.
Por todo ello, porque las granjas de cerdos ofrecen dos caras opuestas, es por lo que esteremos atentos al tema. Todo ello, porque Teruel es Tierra de jamones y para tener buenos jamones hay que empezar por respetar a los cerdos.
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