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martes, 30 de septiembre de 2014

Septiembre2014/Miscelánea. LA CASA DE LOS ÁLAVA EN LUCO DE JILOCA

Paramos un instante en Luco de Jiloca a tomar un café en el "teleclub". En esta recoleta plaza que se dice Mayor, sentados bajo la sombra verde del pino, observamos el caserón que se ofrecía a nuestros ojos recién restaurado. pueblo ofrece interesantes atractivos culturales y sobre él volveremos en otra ocasión. Ahora nos interesamos en esta magnífica casa que viene descrita en varias páginas culturales.
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SIPCA
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Situada en la plaza Mayor, es un clásico palacio aragonés del siglo XVII. La fachada es de tres pisos, divididos por dos impostas, de composición simétrica: la planta baja es de sillería y en ella se inscribe la portada con un arco de medio punto; el segundo piso es de ladrillo con tres huecos, el central con balcón. Bajo el decorado alero de madera, corre una galería de arquillos de medio punto doblados, de ladrillo, en cuyo centro y en eje de la portada se encuentra el blasón del linaje Álava. Se trata de un escudo tallado en piedra Cuartelado: 1º y 4º una luna menguante, y en los cuarteles 2º y 3º un lobo pasante. Sobre el todo una bordura cargada de ocho sotueres. Se encuentra flanqueado por dos querubines como tenantes y timbrado por un yelmo perfilado a la diestra. Existen otras copias de este escudo en la losa sepulcral, al pie de la capilla de San José, en la iglesia parroquial de Luco. Los Álava residían en Luco de Jiloca desde el siglo XVI.
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XILOCAPEDIA
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Situada en la Plaza Mayor de Luco de Jiloca, es un clásico palacio aragonés del siglo XVII. La fachada es de tres pisos, divididos por dos impostas, de composición simétrica: la planta baja es de sillería y en ella se inscribe la portada con un arco de medio punto; el segundo piso, de ladrillo con tres huecos, el central con balcón. Bajo el decorado alero de madera, corre una galería de arquillos de medio punto doblados, de ladrillo, en cuyo centro y en eje de la portada se encuentra el blasón del linaje de Alava.
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Septiembre2014/Miscelánea.EL MUSEO AL AIRE LIBRE DE LOS OFICIOS PERDIDOS Y UN RÍO AZUL EN LUCO DEL JILOCA

BRIAN EL FUERTE
Brian  pertenecía a la tribu de los Belos o habitantes del agua. Había crecido en el torno a la gran charca donde el “gallo canta” y había construido su choza sobre firmes maderos clavados en el fondo de sus aguas. Con pocos años de vida conocía ya todos los secretos de la gran planicie húmeda. Su descarada astucia con el manejo de la lanza y de la honda le llevó a ser un destacado guerrero al que sus compañeros admiraban y al que habían bautizado con el nombre de “El Fuerte”. Su fuerza, su osadía, su conocimiento del medio natural y su propia juventud le llevaban a arriesgar al máximo cuando salía de cacería con los jóvenes de su tribu en torno al gran humedal. Aquel amanecer haciendo guardia en su choza, fue fatídico para él y condicionó para siempre su futuro. Albano, otro joven que competía con él en astucia y destreza, pero coronado por Lug con un cabello puro y una piel, blanca como la leche, entró en su área de caza. Brian, espoleado por su orgullo herido, no lo dudó ni un instante y disparó su honda sobre su compañero albino. Resultado del lance, Albano cayó de bruces sobre las aguas salitrosas de la gran laguna.
 Un estruendo de aves agitando sus alas sobre la superficie alzó el vuelo y los hombres de la tribu acudieron en un instante a averiguar lo sucedido. Los sabios druidas aconsejaron al jefe de la tribu la expulsión de Brian del poblado. Nadie se apiadó de él y tuvo que marchar rebosando sus pisadas el borde de la laguna, hacia tierras extrañas. Sólo Lug tomó en consideración sus plegarias y lo aceptó, temporalmente, en su morada (ahora llamada, Luco de Jiloca). El dios Lug tenía esta morada, junto al Jiloca, en un remanso del mismo con abundante tierra fresca para el cultivo. Por esa circunstancia señaló, a Brian, su nuevo destino. De ahora en adelante, dijo Lug, no tomarás más las armas y te dedicarás por entero a la agricultura. Esa será tu nueva tarea hasta que, el vuelo de las águilas, te eleve hacia lo alto.
Inició las tareas encomendadas por su dios de buena mañana. Se acercó a los campos yermos y cubiertos de hierba verde y fresca, buena para el ganado, pero no para las personas. Arrancó con sus manos las malas hierbas y arañó con sus uñas la tierra. Más la tarea se le hacía fatigosa e insoportable para un cazador. Pensó en desistir y clamó de nuevo a Lug. Señor, le dijo, la tarea que me encomiendas me causa mucha fatiga y es totalmente improductiva. Moriré de hambre si no puedo cazar.
Dijo Lug: “Brian, llamado por los tuyos “El Fuerte”, caminando río arriba llegarás hasta un poblado conocido con el nombre de La Caridad, allí pregunta por Likinete de casa Likine, él te instruirá en el arte de la agricultura”. Se despidió Lug, finalmente de nuestro guerrero diciendo: agradece esta irá contenida, pues a punto he estado de hacer desplomarse el cielo sobre tu cabeza, pues tu osada impertinencia ya me fatiga.
Caminó Brian sin dejar el curso del río. Llegó a La Caridad de buena mañana y nada más entrar a la población quedó admirado del ambiente de laboriosidad que se respiraba. Este era un autentico poblado, mil veces superior al de la gran charca, y donde las casas eran de una gran solidez y amplitud. Los habitantes tenían la costumbre de hacer montones de piedra rojiza en forma de cueva y prender fuego en su interior. De esa forma mantenían la llama hasta que la piedra perdía toda su humedad natural. Dentro de las casas, en amplios patios, tenían mecanismos e instrumentos irreconocibles con los que elaboraban todo tipo de objetos en una textura recia, fría y fuerte. Se trata de hierro, le dijeron, se maneja con el fuego y el yunque. Es un nuevo material estratégico muy codiciado por los romanos. Ellos nos demandan permanentemente espadas para la lucha, afirman ser las mejores de Iberia, pero también fabricamos utensilios para la agricultura. A Brian la información se le amontonaba en la cabeza, todo era novedad y ciertamente este mundo era totalmente desconocido para él. Por fin puedo articular alguna palabra y demandó por la casa de Likinete.
Aquella es Likine, es la de mayor tamaño de la ciudad y su estructura ya tiene el gusto por la arquitectura romana. Likinete es medio romano, le dijeron con un tono medio burlesco.
Likinete lo recibió complacido por ser un enviado del dios Lug y le preguntó en que podía servirle. Tengo que aprender la agricultura, dijo simplemente Brian. Bien, pues entonces tienes que tener paciencia. Primero te daré aposento en mi casa y luego, tienes que saber, que has de permanecer en mi compañía mientras el sol llegue dos veces a su cenit en el santuario de Segeda.  También peregrinarás don veces al santuario de Peñalba para hacer sacrificios a tu dios. Pero, muy importante, tendrás que tomar mujer, pues tus nuevas tareas te absorberán todo el tiempo. Deberás aprender, también, el manejo del fuego, el yunque, la madera y el curtido de pieles. Con todo ello podrás tener una vida independiente y trasmitirás estos conocimientos a tus hijos para que el valle no deje nunca de ser productivo.
Y Brian aprendió la agricultura con una avidez que cada día complacía más a Lug. Likinete observaba los progresos de este celtíbero, cada vez más ávido de la nueva cultura romana. "La Romana" era una nueva forma de vida y de cultura, con nuevos y extraños dioses, que se expandía día a día como el aceite en el río de los lobos.
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LUCO DE JILOCA
En el
MADOZ
Lugar con Ayuntamiento en la provincia de Teruel (12 leguas), Partido Judicial de Calamocha (1 ¼ leguas), Diócesis, Audiencia Territorial y Capitanía general de Aragón (Zaragoza, 15 leguas). SITUADO en medio de una fértil vega, y a la margen derecha del río Jiloca, rodeada de cerros bastante próximos a la población, por cuyo motivo su horizonte es muy reducido: goza de CLIMA templado, sin embargo de combatirlo con más frecuencia el viento N que ocasiona algunos dolores de costado. Se compone de 20 CASAS de construcción ordinaria y con pocas comodidades, entre ellas la de Ayuntamiento, las cuales forman una sola calle algo estrecha y sin empedrar, y un aplaza destinada para el juego de pelota; tiene un edificio destinado a cárcel; escuela de primeras letras, a la que concurren 30 niños, cuyo maestro está pensionado con 1,940 reales de los fondos municipales; iglesia parroquial (Nuestra Señora de la Asunción) servida por un cura de ascenso; 2 ermitas dedicadas a Santa Bárbara y el Santo Cristo, y un cementerio unido a la iglesia, pero fuera del pueblo, que en nada perjudica a la salud pública. Se extiende el TÉRMINO  de N a S como de E a O, 1 ½ legua, confinando por el N con Burbáguena; E Cuenca Buena; S Calamocha; y O Tornos; atraviésale el Jiloca, al cual se le cruza por un puente de piedra, muy antiguo y de sólida construcción, situado a ½ legua de la población; en este puente se reúne a dicho río otro llamado de Navarre, que nace en el término de Alpeñés. El TERRENO es de secano y regadío; este muy productivo, aprovechándose las aguas del Jiloca en beneficio de la tierra; tiene dos montes llamados Valdeburro y Carrascalejo, el primero tocando casi con el pueblo, y el segundo próximo a una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario; ambos crían bastantes chaparros. Los CAMINOS conducen unos a Calamocha y Burbáguena por la vega, estando muy anchos y bien conservados, y otros a los pueblos comarcanos. La CORRESPONDENCIA se recibe de la cabeza del Partido y de Daroca por balijero. PRODUCE: trigo, centeno, lentejas, cáñamo, vino, manzanas, peras, y nueces; hay ganado lanar y caza de perdices, liebres y conejos. INDUSTRIA: un molino harinero y una fábrica o martinete de batir cobre en estado poco floreciente. POBLACIÓN: 151 vecinos, 605 almas. RIQUEZA IMPONIBLE: 73,404 reales. El PRESUPUESTO MUNICIPAL  asciende a 15,500 reales que se cubren con los productos de propios y arbitrios, y el déficit por reparto vecinal.
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lunes, 29 de septiembre de 2014

Septiembre2014/Miscelánea. EXTERIOR DE LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN EN LUCO DE JILOCA

Lug, Lugh o Lugus
( El dios pancéltico)
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Lug fue el precursor y su reinado duró milenios. Luego vinieron otros dioses, todos menores, de allende los mares. Bajaron pastores de las montañas pirenaicas con ovejas voraces apacentando secanos y valles verdes. Su dios, que era único y católico, arrasó todo vestigio de viejas creencias. Plantaron una iglesia pequeña, oscura, junto al Jiloca. Junto a la verde frescura de la vega. Pasaron los años, murió don Hernando (año, 1575) y dejó dicho: “que se amplíe y decore la iglesia que hay en el valle de Lug). Su palabra se tomó al pie de la letra.  Para el siglo XVII se amplió la planta y se decoró con altares ricamente labrados.  Más tarde, pasado medio siglo del XX, Santiago Sebastián describió su aspecto exterior de esta forma: "Edificio barroco del siglo XVII, de mampostería, con tres naves, cubiertas con bóveda de medio cañón con lunetos. Coro bajo. Torre está en el lado del Evangelio, a los pies; es de dos cuerpos de mampostería y ladrillo. La iglesia primitiva fue ampliada al parecer por orden del arzobispo don Hernando de Aragón y decorada en el siglo XVII con retablos".
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La torre, de dos cuerpos, lame la vega del Jiloca.
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La iglesia desde la vega.
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Ábside y capillas laterales.
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Puerta de acceso al templo desde el fosal.
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En el lado de la Epístola.
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Incrustado en la pared.
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Peirón del Vía Crucis.
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Septiembre2014/Miscelánea. LOS ZARRAGONÉS/LOS ZORROS DE LUCO DE JILOCA (PARQUE)

ZORROS, DIABLOS Y MADAMAS
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Tales son los personajes, por otra parte tan corrientes, en el rico catálogo de las fiestas populares españolas. En Luco de Jiloca te dicen que se celebraron siempre, pese a la prohibición de Franco (dictadura). No sería tan “férrea” la presión del régimen cuando no se respetó la orden y se celebraban “siempre”. Recuerdo de niño como se celebraban en Tortajada, pues era de una forma muy parecida a Luco. Algunas personas vigilaban por si venía la Guardia Civil por el Paso. Generalmente no venían y, si lo hacía, se retiraba todo el mundo a las casas dando una apariencia de normalidad.
Pienso que la prohibición estaba más condicionada por la Iglesia que por la Dictadura. Franco tuvo que aliarse con la Iglesia que fue diezmada por la II República y formar el Nacional-Catolicismo. Para la Iglesia los carnavales eran y son unas fiestas paganas contrarias a la moral y a las buenas costumbres. Los carnavales transgredían y transgreden todas las prácticas y creencias que la Iglesia trata de mantener a lo largo del año. Era y sigue siendo así. Por ejemplo en Cádiz se hace el Pregón y quema del dios Mono. El carnaval es el extremo contrario al ayuno, el sacrificio y la oración.
En Luco se ha dedicado un parque a los Zarragones carnavalescos. Está situado precisamente junto a la iglesia del pueblo y ocupando lo que antaño fuera el cementerio (fosal). Así pues, creo, que hoy día vamos hacia un sincretismo muy alejado ya de cancelas, vallas o frentes. Lástima que esta nueva etapa de libertad y de concordia llegue cuando los pueblos ya están vacíos y hay que venir de la capital para hacer la fiesta. De la capital vienen también otras modas que se incrustan en las fiestas populares del ámbito rural, modificándolas y haciéndolas más urbanas.
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El Museo de Segovia elige el traje de ‘Zarragón’ de Veganzones como ‘pieza desconocida’.
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La pieza elegida para los meses de septiembre y octubre es el traje de ‘Zorra’ o ‘Zarragón’ de la localidad segoviana de Veganzones. Se trata de la vestimenta que porta uno de los personajes que participan en el desarrollo de los paloteos y otras danzas procesionales, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco en 2003. Está datado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX y elaborado artesanalmente con lanas teñidas y forro de algodón con botones metálicos y de pasta.
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Alarilla (La Alcarria) recibe a la primera botarga de la provincia, el Zarragón.
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El nombre de Alarilla salta a los medios en Navidad por dos hechos que hacen especial a este pueblo, por el que más es conocido es por contar con la única cabalgata de Reyes aérea y nocturna a nivel mundial y, la otra es por recibir a la primera botarga de la provincia, el Zarragón de Alarilla después de la campanadas de fin de año. Un mozo de la localidad se viste con el traje tradicional del Zarragón, caracterizado por su variedad de colores, una máscara y una serie de cencerros atados con una correa a la cintura, que hará sonar mientras recorre las calles de nuestro municipio, asustando a chicos, jóvenes y mayores, anunciando de esta forma que el año nuevo ha llegado.
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domingo, 28 de septiembre de 2014

Septiembre2014/Miscelánea. SAN MARTÍN DEL RÍO EN EL MADOZ (1845-50)

MARTÍN DEL RÍO (SAN)
en el MADOZ
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Lugar con Ayuntamiento en la provincia de Teruel (14 leguas), Partido Judicial de Calamocha (3 leguas), Diócesis y Audiencia Judicial de  Zaragoza (14 leguas) y Capitanía General de Aragón. Esta SITUADO en el límite norte de la provincia, a la derecha (sic) del río Jiloca, mitad en llano y mitad en terreno pendiente y desigual, combatido por todos los vientos; goza de buen CLIMA, siendo las tercianas las enfermedades más comunes. Se compone de 244 casas de mediana construcción, entre ellas la del Ayuntamiento, en cuyo edificio se encuentra la cárcel; tiene una escuela de primeras letras, concurrida por 30 niños, cuyo maestro está dotado con 2,280 reales, un paseo con algún arbolado, una fuente a muy corta distancia de la población de cuyas aguas se surten los vecinos; iglesia parroquial (San Martín Obispo), servida por un cura de segundo ascenso y de concurso, y provisión real ordinaria, según los meses de la vacante; hay dos ermitas con culto público en las afueras del pueblo, y un cementerio que en nada perjudica a la salud pública. Confina el término por el N con Villanueva de Jiloca, provincia de Zaragoza, partido de Daroca; E Anento (ídem.); S Baguena y O Val de San Martín de Daroca; le atraviesa el precitado río Jiloca (V.) que desemboca en el Jalón. El TERRENO  participa de llano y monte, aquel es muy bueno y el otro de mediana calidad. CAMINOS: hay uno que conduce de Daroca a Teruel en estado mediano, y los demás a los pueblos limítrofes. La CORRESPONDENCIA se recibe por balijero de la administración de Daroca 2 veces en la semana. PRODUCE: vino, trigo, cebada, cáñamo,, judías, patatas y fruta, todo de muy buena calidad; hay algún ganado lanar y caza de conejos, liebres y perdices. POBLACIÓN: 227 vecinos, 910 almas. RIQUEZA IMPONIBLE: 98,419 reales.
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sábado, 27 de septiembre de 2014

Septiembre2014/Miscelánea. SAN MARTÍN DEL RÍO ( EL CASERÍO)

ESPERANDO A CHOMSKY JUNTO AL JILOCA
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Soy natural de un pueblo de esos que molestan al hacer un mapa, no sabes donde ponerlo porque queda en una esquina. Por ello ha pertenecido administrativamente a varias cabeceras: Albarracín, Calamocha y Teruel. Las aguas de este pueblo no abocan a ninguna cuenca pues tiene una laguna (endorreica) donde se guardaban desde hace milenios. Ya existía esta población para la Edad de Hierro, pero sin que dicha Edad lo supiera. Tal es así que, en previsión de posibles conflictos posteriores al nacimiento de Chomsky, lo nativos decidieron enterrar un vaso en forma de campana (campaniforme) que al encontrarlo los del Museo de Teruel dijeron: ¡Anda, un vaso campaniforme! Bueno pues, yo nací en este lugar innombrable e inclasificable sin saber a que comarca pertenecía el pueblo ni yo. Pero llegó el siglo XX y nombraron a Isidoro Esteban Presidente de la Diputación Provincial de Teruel. Al visitar el lugar les inquirió, Isidoro, con tono solemne… ¿Qué queréis los de Almohaja? Y el eco de tan rotunda pregunta llegó hasta San Ginés difuminándose en ...Aja…aja…aja…aja. Sin dudarlo un instante contestaron, señor: desde el siglo XIX llevamos pidiendo que se deseque la laguna pues no sabemos a que comarca natural pertenecemos, ya que nunca hemos visto el discurrir de su caudal fuera de sus bordes. Hágase, pues, dijo Isidoro con la solemnidad de un Moisés. Entonces supimos que las aguas de Almohaja van al Jiloca pero, para complicar aún más las cosas, José Ángel Biel se empeñó en que el pueblo debería estar adscrito a la comarca de Teruel. Nací pues, en Almohaja, y al año de vida me bajé a la estación Minera de Cella. Allá, para los dos años, empecé a hablar y a los tres ya le pude preguntar a mi padre si existía Dios. Me miró muy reflexivamente y me dijo, cuando leas a Chomsky lo sabrás… Estas palabras llenas de misterio me han traído siempre preocupado. Así que, desde niño, empecé a buscar libros de Chomsky, pero como estábamos en el franquismo no pude leer ninguno. Tuvo que ser, por fin, la bibliotecaria de Aliaga quien me proporcionara el primer artículo de Noam el día en que Tejero daba su golpe de Estado. Pero esto es adelantar mucho los acontecimientos.
En las extensas llanuras de Cella junto a la estación de la CMSM,  cegado por el polvo del mineral de hierro de Ojos Negros que esparcían los convoyes del Señor, Don Ramón de la Sota, empecé a conocer el valle y su complicada hidrografía (jilos, lagunas, pozos artesianos...). La primera planta que descubrí fue el cáñamo y quedé sorprendido de como en una tierra tan seca crecía una planta tan frondosa y alta. Del cáñamo y su producción yo, como niño que era, pasaba por completo. Mas avezado estaba cuando mi madre hacía para San Antón tortas de cañamones. Eran aceitosas, de olor a horno caliente, rociadas de azúcar y de las semillas del cáñamo espolvoreadas por toda su superficie. Luego conocí la remolacha azucarera que también se cultivaba en secano. Esta remolacha se hervía y con el caldo dulce tras la cocción se hacía un sucedáneo de café con cebada tostada. También era común la remolacha forrajera, de mayor tamaño por cultivarse en huerta, y dedicada casi exclusivamente a alimento para los animales. A partir de ahí, la diosa Ceres, me fue mostrando todo cuanto en este amplio valle cultiva el hombre desde los más remotos tiempos.
Pasé, luego, varios años de mi vida buscando a Chomsky en la capital de la provincia. No había forma de encontrarlo. Pese a mi insistencia y a mi amistad con el director de la Biblioteca Pública de Teruel, un tal Carlos Luis de la Vega y Luque, todas las pesquisas resultaron fallidas. Así pues, pensaba en si mi padre no habría tratado de confundirme, o quizá se había equivocado al pronunciar un nombre tan singular para nuestra cultura (Noam Chomsky).
Volví, pasados los años, al Jiloca con una fe en Dios cada vez más endeble y un ansia que se hacía, día a día,  más feroz por encontrar a Noam. En vano fueron las excursiones con Zapatones hasta la Matilla o subir a Peracense. Nada podía distraer mi atención focalizada, como un obseso, en este misterioso personaje que se me representaba como un nuevo Mesías y en cuyo conocimiento tenía puestas todas mis esperanzas. Durante mi estancia en Villafranca del Campo conocí la publicación de la revista Xiloca. Traté de contactar con este grupo de intelectuales por si ellos podían echar agua fría al hierro candente de mi frustración chomskyana.
En Villafranca me dijeron que el río, tras su renazedura en los Ojos, se hacía más y más fértil. Viaje pues allende Monreal buscando nuevos frutos. Para entonces la remolacha estaba en proceso de extinción y se anunciaba el cierre de la fábrica azucarera de Santa Eulalia. El golpe dado a la producción de esta raíz fue fatídico para el resto de cultivos sociales asociados. El azafrán empezó a decaer pues la mano de obra emigró y se puso en venta colorantes artificiales más del gusto de una sociedad que se hacia cada día más urbana y refinada. Se inició el monocultivo del cereal y de forrajes, en la vega, para el ganado...
Fui llegando hasta el límite provincial siguiendo el cauce del río y, por fin, di con San Martín del Río. Para entonces ya vivía en el lugar el actual párroco, el mismo que ahora no me recordaba. Por aquí, el río, ya es el río de la fruta. En los secanos almendros, cerezos, melocotoneros, cereal… En la vega la famosa manzana Reineta, esa que gustaba tanto a la castiza y fogosa reina Isabel II de España. Pero junto a las manzanas, las peras y los higos, el cultivo de la vid dio lugar a una alcoholera y más tardíamente a una cooperativa. Paseando por el pueblo verá, el viajero, restos de tiempos de mayor esplendor en escudos y casas señoriales. Un patrimonio religioso importante o muy importante que debe ser protegido a toda costa.
La cosa era previsible conforme la economía se fue internacionalizando.  ¿Quién les iba a decir a los de San Martín que en la puerta de su casa se vendería uva de Chile? Su Cribatinaja ya no tiene salida y su vino no puede competir con las grandes zonas vitivinícolas, así que, los agricultores, han vendido sus “derechos sobre la vid” y con ello la situación es irreversible. Apenas queda el recuerdo de las cerezas de San Martín, tan sabrosas, y de su afrutado vino…
Poco a poco fui comprendiendo el declive de extensas áreas geográficas de nuestra provincia, la formación de monopolios comerciales y la desertización de nuestro territorio. Así como el agricultor ha tenido que pasarse al sector turístico y servir de espectáculo jotero, Chomsky (ese judío rebelde como antaño lo fuera Jesús) ha dejado la filología y, ahora, es un destacado líder ANTICAPITALISTA. Pero a mi, personalmente, lo que más me ha "cuajado" es la frase pronunciada por un hombre del campo (un jilocano) que al meditar sobre esta tierra y su incierto futuro exclamo: "¡¡TIENE QUE HABER UN DIOOOS!!" Y fue una exclamación, mezcla, de plegaria y blasfemia.
La tarde empezó a caer sobre San Martín del Río con su caserío recostado sobre la hermosa y fértil vega. Yo seguía dormido/durmiendo con terribles pesadillas, debajo de la sombra de una higuera. Esther (mi compañera) me despertó resolutiva: ¡"Vámonos ya para Teruel, que se hace tarde"!
Si, buana, dije yo por lo bajinis….
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Edificio del reinado de Carlos III
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Museo del vino.
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Cerezos en secano.
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Vega del Jiloca.
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