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jueves, 28 de junio de 2012

Junio2012/Miscelánea.AMARGA MEMORIA y EL PEIRÓN DE EL POBO

EL POBO
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AMARGA MEMORIA
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El tiempo era tórrido, el mes agosto, el día 24 y en el pueblo habitaban todavía inquietas, las gentes, los dorados días de trilla del año del Señor de 1947. Hacía dos años que había terminado la Segunda Guerra Mundial. Los Maquis, mezclados con el vecindario, subieron por los escalones que dan acceso al atrio de la iglesia de San Bartolomé. Las mocicas del lugar se rieron, ingenuamente, viendo sus ropas andrajosas y el talón de sus calcetines rotos. Oyeron misa entre el vecindario sin llamar la atención. Terminados los oficios religiosos, rápidamente, se colocaron en la puerta de la iglesia, uno a cada lado. Conforme los confiados vecinos salían de misa iban preguntando uno por uno  a los hombres: ¿Eusebio Catalán?... Los hombres del lugar, que habían acudido a misa con la muda de los domingos, respondían con un escueto: ¡NO!... Siguió el sonsonete por algún tiempo  hasta que el susodicho, Eusebio, llegó a la puerta y se enfrentó, aterrado, a los guerrilleros comunistas. Estos le preguntaron de nuevo: ¿Eusebio Catalán Izquierdo? Y, lacónicamente, respondió el interesado: ¡Sí, yo soy!... El silencio fue atronador, el espacio pareció agrandarse y la vida de Eusebio pasó como un eslampido por  su mente en fracciones de segundo. ¡Sí, yo soy!... Repitió el eco en las paredes de las casas y en el trinquete del Ayuntamiento. Los Maquis le inquirieron… ¿Por qué no nos abriste anoche?... No le dieron tiempo a justificarse y, rápidamente, le descerrajaron un tiro en la tripa. Luego le remataron con un tiro en la sien. Tal era la ley de la guerrilla comunista. Los guerrilleros avisaron al vecindario: que nadie se mueva hasta dentro de dos horas, pues hemos colocado varias bombas que pueden explotar si alguien no obedece.
El pueblo quedó paralizado y el silencio subió por las calles en una nube, como sube el aliento de las ánimas del purgatorio por la divina escala. Eusebio agonizaba sin que nadie se atreviera a auxiliarle. Tal era el pánico que hizo nido en los corazones de las gentes sencillas de El Pobo. Pasaron dos eternas horas y la sangre de Eusebio ya había adobado las losas del atrio de la iglesia. Hubo rumor de cadenas. Gritos encendidos. Quejas y lamentos lastimeros. Preguntas sin respuestas. Y la voz del pueblo se alzó hasta el Altísimo pidiendo una señal que nunca llegó. ¿Por qué, Señor? ¿Qué pecado cometió tu siervo?
La negra oscuridad de las noches estivales de El pobo trató de ocultar su sangre. La voz de la “Amarga Memoria” resonó en la planicie hendida por la reja del arado. Dieron los trigales espigas negras. Dieron las veredas del camino álamos negros. Y todo, a partir de entonces, fue silencio y perdón. Sólo una lápida blanca rememora el suceso: “Muerto por Dios y por España”. TAL ES LA AMARGA MEMORIA SILENCIADA.
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Placa que conmemora el asesinato de Eusebio Catalán a manos del Maquis en El Pobo.
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Junio2012/Miscelánea. ABABUJ

ABABUJ
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“Aunque reviente Teresa, para Ababuj ha de ser la dehesa.
Aunque reviente Marta, el culo le ha de ver a la cuarta.”
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Una dehesa es una extensión de terreno de pasto (en principio) de carácter comunal. La posesión de una dehesa da ventaja al pueblo que la posee, por ello, todos los pueblos han tenido dehesa, voalar, alera foral, o han tratado de tenerla. En el caso que nos ocupa se trata de una disputa sobre la propiedad de dicho terreno, bien sea como consecuencia de la delimitación y amojonamiento de dichos términos o por otra circunstancia. El caso es que según una leyenda local los dos pueblos, Ababuj y El Pobo, pretende la propiedad de la misma con el fin de poder llevar allí a los animales a pastar, o bien, dividirla en parcelas para el cultivo del cereal. Circulan en Ababuj y en el Pobo varias versiones del mismo hecho, a todas luces imaginario. Siempre se “adorna” el relato con la incorporación, a la tinaja o garrafa donde se encuentra el vino, de algún animal (ratón, culebra, etc.) repugnante que haga más visible el sacrificio de la mujer por conseguir el fin que se persigue. Es un relato de carácter matriarcal, muy común en las áreas de influencia de la cultura vasca, donde la presencia y la determinación de la mujer hacen posible la supervivencia de la tribu (grupo social identitario).
Dice el Madoz: Cañada de Ababux, cerrada toda ella de pared, a ½ hora S. del pueblo; es del común de vecinos que mantiene en ella sus ganados vacuno y lanar. También hay otra dehesa no menos famosa que la anterior, llamada el Ornao, en la cual se engordan de primavera y verano hasta 1.000 carneros, cuya carne se hace tan fina, gorda y de tan delicado gusto, que se asegura ser de las mejores de Aragón.”
Por otro lado, las señas de identidad más características de Ababuj en el plano monumental son, por una parte,  su torre vieja. Torre homenaje con características similares a la de Villarroya de los Pinares y referida también a la época de Jaime I y la consolidación de la Ruta de la Lana. De Ababuj bajaron, también, a la conquista del reino de valencia con Jaime I. Tiene Iglesia muy espaciosa posiblemente del siglo XVI y una torre, “nueva” muy esbelta. La iglesia se desmanteló por parte de las milicias, procedentes de Cataluña, en la Guerra Civil 36-39. Dos ermitas, una en ruinas dedicada a Santa Bárbara y otra a Santa Ana. El Ayuntamiento es nuevo. Las escuelas están dedicadas a bar y tiene un frontón cubierto. Hablamos con una amiga del pueblo que es de la Comisión de Fiestas y ya preparan programa y cartel. En la plaza de la iglesia alguien se está construyéndose una casa con rejería en acero inoxidable de dudoso gusto.
En dirección al Pobo, la altiplanicie se abre pletórica de cereal. Dejamos a los chanorros  para visitar a los pinchos o fanfarrones.
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miércoles, 27 de junio de 2012

Junio2012/Miscelánea. JORCAS (EN EL ALTO VALLE DEL RÍO ALFAMBRA)

JORCAS
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Esta villa, del alto Alfambra, está situada en la margen derecha del río y aparece recostada sobre una ladera. Tomamos la carretera desde Allepuz  y a  800 metros de la villa cogemos el desvío y enseguida se ve el caserío compacto, y también, las desvencijadas y olvidadas eras. Lo clásico es parar en la plaza. Una plaza amplia que se limita con un caballón rocoso. Al fondo de la plaza, casi se puede adivinar con la imaginación, todavía, a Labordeta cantando. Desde luego no le hicieron mucho caso a pesar de que todos los años acudía para fiestas. Las gentes emigraron y dejaron el pueblo en total decadencia y por ello, es hoy, uno de los pueblos de todo el río que peor imagen trasmite. La mayor parte de las casas aparecen abandonadas, esas casas que otrora parecieran buenas y majestuosas. La portada de la iglesia todavía conserva las huellas salvajes de los milicianos del Frente Popular que hasta aquí llegaron procedentes de la culta Barcelona a traernos la ciencia y el progreso. Solamente el Ayuntamiento con su lonja correspondiente ha recibido la caricia de la paleta del albañil.
Tiene dos ermitas, la una dedicada a San José (XVII), también desmantelada como la iglesia gótico renacentista (XVI). Nada queda en ella de la escultura yacente de San José, obra de don Francisco Moya, escultor del rey Carlos IV e hijo de esta villa. La otra ermita la encontramos a la salida de la villa en dirección a Aguilar, es del siglo XVIII y está dedicada a Santa Águeda. La villa tiene Dance. Aún estando en el valle del Alfambra, la villa se ha provisto siempre del agua procedente de dos abundantes fuentes. Dejamos, caída la tarde, el pueblo de los zoqueros para encaminarnos a Ababuj. Primer pueblo de España por orden alfabético.
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martes, 26 de junio de 2012

Junio2012/Miscelánea. VILLARROYA DE LOS PINARES

VILLARROYA DE LOS PINARES
(Jaime I consolida La Ruta de la Lana)
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¿Por qué un santo Alemán en Villarroya de los Pinares? Y, ¿Por qué un Senador de Roma natural de Villarroya fue Auditor del Santo Tribunal de la Rota y dicen que hasta propuesto para Papa por la curia vaticana? San Benón y Francisco Peña son los personajes y la causa del misterio. Algo tendrá que ver en el asunto los manantiales del Guadalope (río de los lobos), o los del “Tosco”, o el hecho de estar situado el pueblo en una vía importante del comercio de la lana. ¡Vaya usted a saber! El caso es que por aquí pasó siguiendo la Ruta de la Lana, Jaime I el Conquistador, el cual partiendo de Gea de Albarracín llegó a Villarroya para practicar la cazar del jabalí, a la que era muy aficionado. Desde aquí partió a Morella a todo galope para evitar que Blasco de Aragón se hiciera dueño de tan estratégica plaza. En Villarroya de los Pinares le hicieron una torre homenaje que hace de campanario y es una admirada maravilla para el viajero atento a los bellos monumentos. Sin embargo, cabe decir que Villarroya es toda en sí un monumento de alto valor y una villa de agradabilísima estancia. La villa la conquistó Alfonso II el Casto, primer rey de la Corona de Aragón, quien la entregó a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Las cárceles del Ayuntamiento están dedicadas a Centro de Interpretación de Francisco Peña y guardar recuerdo del pasado Sanjuanista de la población.
La villa, aunque construida en su parte fundamental entre los siglos XVI y XVII tiene una curiosidad, no siempre bien valorada, cual es la de ser límite norte de los Banu Razín señores de Albarracín y Ludovico Pío, que bajaba desde las posiciones de la Marca Hispánica, en correrías contra los moros.
Impresiona por su majestuosidad la Lonja y la Casa Peña que tiene tantas puertas y ventanas como días del año. Las casas de la villa son de estilo serrano con grandes portalones franqueados por arcos de medio punto y escudos nobiliarios. Tienen abierto al exterior solanar y están dotadas de cambra en lo alto. Recostada junto al incipiente río Guadalope es una población cuidada en detalle, tanto en las calles, como en su nomenclatura. Tiene ceramista, horno, médico, botiquín, casas de turismo rural, fonda y bar.
 Francisco Peña nació en el año 1540 y murió en Roma en el 1612, pero toda su vida soñó con volver a su pueblo y hacia él se dirigieron siempre todos sus pensamientos. Dirigía desde Roma la construcción de su casa y las reformas de la iglesia que quería convertir, en Catedral.
Esta singular villa-roya aragonesa, cuya cota más alta está en los 1.800 metros, recibió recientemente de Alemania una imagen de San Benón para su ermita y fue interprete del acto el sacerdote turolense Cristóbal Navarro. Antes de entrar a la villa llegando de Teruel y a la mano izquierda, entre dos rocas, se abre el camino de Miravete de la Sierra. Miravete de la Sierra merece un espacio aparte dado que, además de la monumentalidad de sus edificios, posee el más antiguo libro de los Fueros de Aragón escrito en romance aragonés.
 En el siglo XIX la población ya alcanzaba las 280 casas y ahora no tiene muchas más dado que algunas de ellas se han dividido entre los herederos, pues son todas ellas de grandes dimensiones y excesivamente amplias para una familia nuclear actual.
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lunes, 25 de junio de 2012

Junio2012/Miscelánea. ERMITA DE SANTA ISABEL EN SOLLAVIENTOS

ERMITA DE SANTA ISABEL
(Sollavientos)
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La palabra Sollavientos es de gran sonoridad expresiva, esto, unido a encontrarse el valle en lo más inhóspito de la provincia hace que sea tomado, el topónimo, como referente para determinados colectivos sociales. “Desollavientos” o que desolla (la piel) el viento, se refiere a un paisaje y una naturaleza hostil y extrema. La lucha por una sociedad socialistas (comunista) se hace en las condiciones más penosas para que luego, logrado el éxito, sea éste más gratificante. Aquí tuvo sede y un puntal de resistencia en sus masadas, el Maquis, organizado por el PCE tras la Guerra Civil 36-39. Tras el fracaso de la invasión peninsular por el valle de Arán, la guerrilla, tuvo su vigencia. El valle es duro en el invierno, las primaveras son tardías y el verano y el otoño apacibles. Volvían los ganados trashumantes del reino de Valencia bien entrada la primavera. Lo primero era el esquileo de las ovejas y los bureos por las noches. Eran días de mucha actividad y las romerías hasta Santa Isabel se hacía por pueblos. Todavía se hacen y aquí acuden los de Allepuz, pues es su término municipal, los de Villarroya de los Pinares y otros lugares.
La ermita es una joya arquitectónica del siglo XVI pues, aunque no la hemos visto por dentro, por fuera su estampa enamora. La torre, construida en piedra seca, tiene planta cuadrangular es de tres tramos y remata en tambor cubierto por un cono. Tiene dos ventanas en el campanario, sólo a las dos vertientes que dan al valle. La ermita, sufrió añadidos a la obra original además de un cobertizo que la afea. Se accede a su interior por una puerta con arco medieval de medio punto y tiene abierta al exterior una ventana delimitada por cuatro grandes piedras sillares. La piedra superior tiene tallado un crismón, que por su representación, es posterior al siglo X y en una piedra lateral hay una cruz incisa en la piedra que podría ser, también, señal de cantero.
La ermita se asienta en la cabecera de un valle singular por su altitud, rodeado de prados de alta montaña y sabinas rastreras. También se alternan cultivos de cereal y forrajes para el ganado. Hasta allí a donde alcanza la vista se divisa ganado lanar y el vacuno con sus “mecos”, casi siempre tumbados en la hierba. El valle es rico en variedades micológicas que explotan los nativos. Llegan a decir: “saco más de esto (hongos) que de los mecos”.
La ermita se mimetiza dentro de un espacio salpicado por masías/masadas y muy próximo al pino negro de Gúdar. Muy cerca de aquí nace también el río Guadalope cuyo manantial y primeros pasos visitaremos pronto, río que dibuja, en estos parajes, espacios de singular belleza.
Algunas de las masías de este valle se están dedicando al turismo, un caso singular es el de la conocida como: “Masquemao”. Llama la atención la transformación tan gigantesca que sufren algunas de estas masías debido al empuje del turismo, pues pasan a tener: teléfono, calefacción, Internet, equitación… tras surgir de la más oscura Edad Media.

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Junio2012/Miscelánea. EL CAMINO DE LOS PILONES ( RUTA DE LA LANA EN VILLARROYA DE LOS PINATES)

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EL CAMINO DE LOS PILONES
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Chusé María Cebrián Muñoz
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El sábado 23 de junio de 2012, vísperas de San Juan y día grande del Pobo y la Poborina, recorrimos a pie un buen trecho de la Ruta de la Lana o Camino de los Pilones. Días antes, para comprender mejor el papel de la ganadería en estas tierras del Sur de Aragón, visitamos el valle del río Sollavientos y la singular ermita de Santa Isabel en la cabecera del valle. De la misma manera hicimos con el nacimiento del río Alfambra, el barrio Motorrito y la ermita de Santa Quiteria. No quisimos descuidar las poblaciones del alto valle del río Alfambra: Gúdar, Allepuz, Jorcas, Aguilar, Ababuj, El Pobo, Galve y sus masías (muchas y muy importantes). También visitamos, Villarroya de los Pinares y particularmente la margen izquierda del río Guadalope. Volvimos nuestros pasos sobre Cedrillas, donde desde antiguo se ha celebrado una importantísima feria de ganado. De todo ello daremos cuenta pormenorizada más adelante.
Cuentan las viejas crónicas medievales que la lana de la Sierra de Albarracín era tan apreciada en Francia que de un año para otro dejaban apalabrado el trato. Cada año, un ejército de personas y animales se ponían en danza en estas sierras turolenses en torno al negocio de la lana. Desde Gudar a Javalambre, desde el Alto Tajo a San Ginés, desde Molina de Aragón al Jiloca subiendo por el río Pancrudo hasta San Just, Aliaga y cerrar el círculo, finalmente, por Miravete de la Sierra (con su hermoso puente medieval) y Villarroya de los Pinares. Una danza que vivió días gloriosos hasta los años sesenta del siglo XX. Cuentan que Catalán de Ocón, dijo aquello de que: “allí donde se encuentren mis ganados se hará la feria”. Resultó que estaban en Cedrillas y allí se celebra, desde hace más de 100 años, una feria que ha llegado a se la segunda de España en transacciones económicas. Cantaba Labordeta que a los catalanes les llevaban “agua y cordericos”, los cordericos eran, en buena parte, de Teruel y fue carne, buena y barata, mientras Inglaterra mantuvo el cerco económico sobre nuestro País y nos condenó a la hambruna más feroz hasta el año 1951 y siguientes. Ahora, ni la lana ni la carne de cordero se venden bien y eso que son dos buenos productos, pero han llegado otros “textiles y texturas” y otras carnes más “magras”.
 Pastores, esquiladores, pelaires, pelexeros, cardadores y texedores,… una vez terminada su tarea metían la lana en sacos, cargaban, también, las pieles, los tejidos elaborados y en interminables reatas de burros y mulos iniciaban el camino hacia la costa atravesando lo más duro de las sierras turolenses. Durante los siglos XVII y XVIII se desarrolló una potente industria textil que dio un mayor valor añadido al producto base. Gracias a esa riqueza se renuevan casi todas la iglesias del área de influencia de la lana.
 A los mulos y burros se les colocaba un “baste” sujeto por una correa “barriguera” y por detrás otra de “retranca” para evitar que la carga cayera por delante. Se cargaba la misma cantidad de peso en un lado que en el otro del baste, para que la carga estuviera equilibrada y el animal no padeciera al andar. El mulo de carga llevaba una “cabezada” con un ramal que se ataba a la cola del animal que le precedía y así se formaba, la reata, tan larga como interesara. Cada jornada había que desmontar toda la carga, la lana por un lado, el baste por el otro y se dejaba al animal descansar después de darle el “pienso”: o bien se le dejaba pacer o se le daba una ración de  “paja con cebada” y se le llevaba a abrevar.  Las rutas procuraban seguir las flechas de los ríos siempre que fuera posible, para tener asegurada el agua. En este caso, al tener que atravesar los valles transversalmente, se procuraba pasar por zonas de manantiales donde los animales pudieran beber. La ruta seguía por Villarroya de los Pinares, Fortanete, Cantavieja,  Forcall y Morella, para llegar finalmente al Mediterráneo por Vinaroz.
Es curioso que Sancho Ramírez, rey efectivo de Aragón entre los años 1064-1094, controlara las poblaciones de Vinaroz, Benicásim y Peñíscola antes de la propia conquista de Huesca en cuyo asedio murió. Le preocupa el comercio y trató de resolver con más humanidad los litigios entre pastores. Vinaroz es aragonés casi 100 años antes de que lo fuera Teruel y no digamos Albarracín.
La ruta la iniciamos en el aserradero llamado, “Tosco”, situado en la mano izquierda y junto a la carretera que va de Teruel a Cantavieja. A escasos metros de Villarroya de los Pinares se sitúa, pues, este aserradero. En este lugar, inicio de la incursión, se encuentra el primer pilón que puede verse desde la carretera, si uno está atento. Nada más dejar el aserradero nos encontramos con un manantial de agua fresquísima que aflora del pie de la montaña por, al menos, tres aforos. Una acequia artificial lleva el agua hasta la serrería, ya que en tiempos tuvo salto de luz. Tomamos a continuación y sin solución de continuidad el camino, que se inicia con una fuerte subida. Tal como tomaban el camino los animales, tanto al subir como al bajar una pendiente, los pilones van zigzagueando y trazando curvas de nivel muy pronunciadas. Estos monolitos hechos de cal y canto y lucidos en el exterior en todo su perímetro, están bastante deteriorados, después de siglos sin hacerles caso y sin saber muy bien su significado,  cultural, económico e histórico, han sobrevivido a duras penas. Faltan algunos porque el tiempo los ha ido destrozando pero al atravesar una zona de repoblación forestal vemos que han desaparecido todos al construir un cortafuego precisamente siguiendo la línea de los pilones. Las curvas del trazado se hacen menos pronunciadas a medida que la pendiente se suaviza. Por fin llegamos hasta una paridera desde la que se contempla una bella panorámica del valle del río Guadalope. Luego, en lo alto de la muela el perfil se vuelve llano y los pilones forman una línea continua. Pasamos junto a aun colmenar de unos colmeneros de Bordón. Como el viento soplaba en contra no  tuvimos problemas con las abejas. Por fin la planicie se rompe y el camino gira a la derecha y baja por la ladera de la montaña.  Desde la cornisa en la que nos encontramos se divisa una amplia llanura a nuestros pies y un reguero de pilones junto a las pistas forestales que se trazan para las tareas agrícolas. Desde este punto volvemos al de nuestro origen.
Se cuentan más de 160 pilones en el tramo Villarroya Allepuz, otros 90 en El Pobo y unos pocos más en la fuente del Berro (Cedrillas). Tiene una altura de unos tres metros y una separación entre 30 y 40 metros. El conjunto de estos pilones está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y son numerosos los viajeros, turistas y  montañeros que acuden a hacer esta ruta los fines de semana. El Camino de los Pilones fue un camino de herradura y de ahí, creo, la necesidad de señalarlo para evitar perderse con las nieves, las lluvias, los vientos o las nieblas.
Actualmente y pese a la crisis, pues es poco el dinero a invertir, sería necesaria la restauración de muchos y la composición de otros. Como puede verse en la fotografías que adjunto son, monolitos, de una sencillez suma con  un único realce en la parte superior. Estos pilones, vistos en la distancia, muestran con su trazado y función una obra equivalente a una autopista actual. Eje económico por el que circulaba la supervivencia de los habitantes del Sur de Aragón en la Edad Media y Moderna.
Terminamos nuestro viaje en El Pobo donde la Poborina Folk, en su XIV edición, está siendo todo un éxito. Mientras, los campos de cereal están madurando rápidamente y muy pronto, las cosechadoras no darán tregua al cereal mientras no caiga la aguareda.
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http://miscelaneaturolense.blogspot.com.es/2012/10/octubre2012miscelanea-la-ruta-de-la.html
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Esta foto nos ha sido cedida por Juan J. Marqués, al cual le agradecemos la deferencia.
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